Aragón también existe
Hoy es el día de Aragón, 23 de abril, san Jorge y he querido celebrarlo con un poco de historia, recuperando un escrito del maestro Arturo Pérez Reverte, aparecido el día 25 de junio de 2000 en la revista dominical “El Semanal” que se da junto a algunos periódicos. Tiene ya unos añitos, pero estas cosas no tienen fecha de caducidad. ¡Feliz San Jorge!.
“Que sí, hombre, que ya era hora. Que en toda esta lista de los más vendidos, en este concurso inaudito de ignorancia, manipulación y mala fe a la hora de reinventar la Historia, uno está hasta la línea de flotación de oír siempre a los mismos, como si el resto hubiera oficiado de comparsas en la murga. Y hete aquí por fin que alguien reacciona como es debido, y dice venga ya, y decide que ya es hora de poner en su sitio a unos cuantos timadores y mangantes, de esos que les pagan pesebres a sus historiadores de plantilla para que descosan y vuelvan a coser la historia a medida, y luego la meten en los libros de texto y se montan unas películas que ya las hubiera querido Samuel Bronston. Eso mientras los que saben se callan, porque son unos mierdecillas, o por el qué dirán, o porque les interesa. Y de ese modo terminamos viviendo en una España virtual, que no la conoce ni la madre que la parió.
Así que olé los huevos de Aragón, o de quien decidiera montar la exposición Aragón, reino y corona, que no sé si andará por alguna parte ahora, pero que durante el mes de mayo estuvo abierta en Madrid. En toda esa mentecatez de la que hablaba antes -ahora resulta que existió un imperio catalán que hasta hace cuatro días pasó inexplicablemente inadvertido a los historiadores, o que los irreductibles vascos nunca se mezclaron en las empresas militares ni comerciales españolas- Aragón había estado mucho tiempo callado, pese a tener muchas cosas que decir, o que matizar, desde aquel lejano siglo onceno en que Ramiro I, contemporáneo del Cid, sentaba las bases de un reino que abarcaría Aragón, Valencia, las Mallorcas, Barcelona, Sicilia, Cerdeña, Nápoles, Atenas, Neopatria, el Rosellón y la Cerdaña, y terminó formando la actual España en 1469, gracias al enlace entre su rey Fernando II de Aragón e Isabel, reina de Castilla.
Ése es el hecho cierto, y no lo cambian ni el mucho morro ni el reescribir la Historia; incluido el manejo exclusivista y fraudulento de las famosas barras que eran Senyal real no de un reino o territorio, sino de una familia o casa reinante que, como matizó Pedro IV en el siglo XIV, tiene Aragón como título y nombre principal. Casa reinante que absorbió a la casa de Barcelona, extinguida en 1150 por mutua conveniencia y deseo del titular de esta última, el conde Ramón Berenguer; que al casarse con Petronila, hija de Ramiro el Monje, rey de Aragón, adquirió como propio un linaje superior, pero renunciando al suyo, no titulándose más que princeps junto a su esposa regina; de modo que el hijo de ambos, ya con Barcelona incorporada a la corona, se tituló rex de Aragón, y nunca de Cataluña. Por suerte no todos los archivos han caído en manos de quien yo me sé -tiemblo al pensar qué será de ellos-, y aún quedan documentos donde comprobar lo evidente. Que por cierto, en cuanto a la propiedad histórica de las famosas barras, no está de más recordar que en 1285 la crónica de Bernard Deslot precisaba aquello de: «No pienso que galera o bajel o barco alguno intente navegar por el mar sin salvoconducto del rey de Aragon, sino que tampoco creo que pez alguno pueda surcar las aguas marinas si no lleva en su cola un escudo con la enseña del rey de Aragón».
Así que cómo me alegro, oigan, de que aquel digno y viejo Aragón olvidado, marginado, asfixiado por la perra política de este perro país, aún sea capaz de decir aquí estoy, desmintiendo a tanto oportunista y a tanto manipulador y a tanto mercachifle. Recordando que existió una corona aragonesa que constituyó el imperio más extenso del Occidente medieval, donde, bajo su nombre y sus barras, Aragón, Cataluña y Valencia compartieron aventuras, comercio, guerras e historia, enriquecieron sangres y lenguas con el latín, el catalán y el castellano, cartografiaron el mundo, construyeron naves, pasearon mercenarios almogávares y dominaron territorios que luego aportaron a lo que ahora llamamos España, con la manifestación de los fueros y libertades propios en aquella fórmula tremenda, maravillosa y solemne: el «si non, non» heredado de los antiguos godos, mediante el cual los nobles aragoneses -«que somos tanto como vos, y juntos más que vos»-, acataban la autoridad del rey de tú a tú, reconociéndolo sólo como «el principal entre los iguales».
Por eso son buenas estas iniciativas y estas exposiciones y estas cosas. Son muy buenas, incluso higiénicas; y me sorprende que, como antídoto contra la manipulación y la desmemoria que están convirtiendo este lugar llamado España en una piltrafa y en una casa de putas insolidaria y estulta, no se les dediquen más esfuerzos, ocasiones y dinero. Por ejemplo, el que se ha utilizado en la imprescindible urgencia de sustituir La Coruña por A Coruña en los rótulos de las carreteras y auto-vías de toda España. Incluida, supongo, la N-340 a la altura de Chiclana.
Arturo Pérez Reverte
(El Semanal 660/25-06-2000)”
La duda
Es 1964, parroquia de San Nicolás en el Bronx. Un vibrante y carismático sacerdote, el padre Flynn (Philip Seymour Hoffman) está tratando de cambiar las estrictas normas del colegio, que durante años han sido fieramente salvaguardadas por la hermana Aloysius Beauvier (Meryl Streep), una directora con mano de hierro que cree firmemente en el poder de la disciplina. Vientos de cambio político están barriendo la comunidad, y de hecho el colegio ha aceptado a su primer alumno negro, Donal Millar. Pero cuando la hermana James (Amy Adams), una pobre inocente, le comenta a la hermana Aloysius sus sospechas de que el padre Flynn presta “demasiada atención” a Donald, la superiora comienza una cruzada personal para sacar a la luz la verdad y expulsar a Flynn del colegio por abusar del alumno. Sin una sola prueba aparte de su convicción moral, la hermana Aloysius comienza una batalla con el padre Flynn, que amenaza con desgarrar la comunidad con consecuencias irrevocables. Basada en una obra ganadora del Premio Pulitzter y de un Premio Toni en su adaptación teatral.
Dirección:
Reparto:
Meryl Streep, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Viola Davis,
Datos tomados de: http://www.filmaffinity.com
Crítica:
La película que nos ocupa está basada en la obra del mismo nombre escrita por el director del film, ganadora del premio Pulitzer. El espíritu teatral original se mantiene en casi todas las tomas de la película, creando un ambiente casi claustrofóbico con la fantasmal presencia del viento, alegoría de la verdad que trata de entrar por las ventanas del edificio donde tiene lugar los hechos.
Esta obra no deja indiferente. Te implica. Sales del cine pensando, repasando los hechos narrado en la película y te obliga a ser jurado. De dos personas que vimos la película, hubo dos opiniones distintas. Una misma película, los mismos hechos, dos visiones diferentes. Es la grandeza de la película y del ser humano y es que de eso trata la película, de la ambigüedad. No todo en este mundo es blanco o negro, la vida está hecha de una gran gama de grises que dependen en gran medida del ojo con el que se miren.
Las actuaciones de los pocos actores que en la película intervienen son auténticas “master class” y sus trabajos han sido reconocidos con nominaciones a los premios Oscar de la Academia de Hollywood: mejor actriz – Meryl Streep, mejor actor de reparto – Philip Seymour Hoffman, mejor actriz de reparto – Amy Adams, mejor actriz de reparto – Viola Davis, además de la nominación al mejor guión adaptado para el director y guionista, John Patrick Shanley.
No hay más que decir. Lo mejor es que la veáis, cosa que recomiendo totalmente y saquéis vuestras propias conclusiones, si es que llegáis a alguna. Solo contar una anécdota, la película se rodó sin que los actores supiesen quien de las dos partes tenía la razón, si es que alguien la tenía y ello les obligó a defender sus personajes y sus posturas del modo magistral que lo hacen.
Magnífica.
Haz tu propio autobús ateo/creyente
Haciendo mi visita diaria a menéame he visto algo que me ha encantado y que quiero compartir con vosotros.
Supongo que os habréis enterado de la gran controversia que se ha creado por los autobuses con eslóganes ateos y creyentes. Toda una guerra absurda (como si un mensaje en el autobús nos fuera a cambiar nuestra forma de pensar) que ha hecho correr un río de tinta y poco más.
El caso es que a alguien se le a ocurrido que ya que se ha puesto de moda eso de poner eslogan “filosóficos” en los autobuses, todos tenemos derecho a tener nuestro propio autobús con nuestra “prenda filosófica” y ha creado una sencilla aplicación para que personalices tu autobús según tus preferencias. Es muy sencilla de usar y el resultado es divertidísimo. La web es la siguiente http://ruletheweb.co.uk/b3ta/bus/
Visto en: menéame
Monólogo sobre la moda
Una compañera de trabajo me ha mandado por correo electrónico un monólogo que me ha encantado, sobre el mundo de la moda, y que quiero compartir con vosotros. Como casi todos los monólogos de este tipo, dice verdades como puños.
“Las mujeres somos víctimas de un complot urdido por mentes perversas que se reúnen en un lugar secreto y deciden lo que ellos llaman ‘tendencias de moda’. ¿Quiénes son?, ¿cómo lo hacen?. Yo me imagino que llega Paco Rabanne y dice:
- ‘Veo que este año se va a llevar el azul petróleo’. Y saltan a dúo Victorio y Lucchino:
- ‘Eso, eso. Y los jerséis sin mangas, pero de cuello alto, ¡y que se jodan!’.
¡Y date por jodida! Porque la moda no es una industria. ¡Es una secta dirigida por maricones!, y de esos seres que nos odian ¿qué podemos esperar?… Si nos hacen ir con estos pantalones que se abrochan en la rabadilla y nos hacen creer que vamos bien (creo que lo hacen para que luzcamos esos ridículos tangas que tanto molestan). O con esos otros pantalones de pata larga que van limpiando las aceras.
¿Ustedes saben lo que son las fashion victims?, son las mujeres que han caído en sus redes y ya no pueden escapar. Esas que cuando se acercan a un escaparate, oyen voces en su cabeza: ‘El poder de la moda te obliga’, ‘el poder de Dior te gobierna’.
Realmente, yo me dí cuenta del poder que tiene esta secta cuando intenté comprarme un vestido rojo. Parece fácil, ¿verdad?, un vestido rojo. Pues no. ¡Porque las tiendas están en el ajo!, son las representantes de Dior en la tierra. Y, claro, llego yo, y le digo a la dependienta:
- Buscaba un vestido rojo.
Y me suelta:
- ¿Rojo? Este año no viene nada en rojo. Este año viene el azul petróleo.
- ¿Y eso rojo de ahí?
- Eso es la funda del extintor, pero si quieres te la saco.
¡Así es como empiezan las sectas: anulando tu voluntad!, porque, de repente, me veo diciendo:
- Vale, sácame uno azul petróleo de la 38.
Y, en ese momento, la dependienta me mira como se mira un Fiat Panda desde un todoterreno:
- ¿La 38? Tú estarás entre la 40 y la 42.
Claro, yo la miré a ella como diciendo: ‘Y tú estarás entre gilipollas y tonta del culo’. Pero le dije:
- Perdona, yo soy una 38.
- No, si ya. Pero es que este año viene la 38 ceñida, ¿sabes?
Y es que ese es el segundo paso de la estrategia de la secta. Disminuir tu autoestima para poder dominarte mejor. Ahí, yo dije:
- Con esto no me pillan. ¡Yo me pruebo la 38 aunque me la tenga que meter a rosca!
Y, claro, te miras al espejo y ves lo que ves. Una morcilla. Una morcilla azul petróleo.
Y digo yo: si en todo el mundo un metro es un metro y un kilo es un kilo, ¿por que la talla 38 no es siempre la talla 38? Tú vas al Carrefour y la talla 38 se la puede poner King África y, sin embargo, te vas a Versace y la 38 no se la pone ni Melody.
Total, que hice lo que hacemos todas: llevármelo. Si, porque pensé lo que pensamos todas: ‘Así me obligo a adelgazar’. ‘Me obligo a adelgazar.’ ¿Seremos idiotas? A las dos semanas te estás obligando a regalárselo a tu sobrina. ¡Es como comprarte unos zapatos del 34 para obligarte a que te encoja el pie!
Pero es que ese es otro de los síntomas de que estás entrando en la secta: someterte voluntariamente al sufrimiento físico. Aunque, a veces, cuando todavía no estás abducida del todo, consigues tener un momento de lucidez y decir: ‘No, no me lo llevo’. Y, entonces, esa enviada del mal que es la dependienta te dice la frase definitiva:
- Llévatelo, no seas boba, ¡que lo puedes devolver!
¡Y lo compramos! como lo puedes devolver… Eso es como comerte un trozo de moqueta: ¡como lo puedes devolver!
Así que volví a casa con mi vestido azul petróleo de la 38. Me lo pongo y le pregunto a mi marido:
- ¿Como me queda?
- Pequeño.
- ¿Si? ¿Me marca mucho?
- Te va a hacer llagas.
Ahí me dije: ‘Tere, modérate. Esta es otra prueba. La secta de la moda quiere que rompas lazos con tu entorno’. ‘¡No, no van a poder conmigo!’.
Me lancé a la calle y no paré hasta que encontré el único vestido rojo que quedaba en toda la ciudad. Cuando lo vi, dije: ‘¡Me lo compro! ¡Que le den a Paco Rabanne !. Y que Victorio le dé a Lucchino …’ ¡ja!. Y salí de la tienda triunfante, con mi vestido rojo. Pero la alegría me duró dos escaparates.
Es algo que nos pasa a todas las mujeres. De repente, se te viene el mundo encima: ‘coño, ¿y qué hago yo con un vestido rojo, si este año lo que se lleva es el azul petróleo?’. Oye, que no pude pegar ojo en toda la noche. Tuve unas pesadillas… estaba yo en una misa negra, atada de pies y manos, y los grandes gurús de la moda, rodeándome como en Poltergeist: ‘Tereee, veeen hacia el glamouuuuur.’
Total, que me desperté, empapada en sudor y dije: ‘¡vale, está bien! ¡me rindo!’ . Me unté entera con vaselina para que me entrara el traje, y me presenté en la boda de mi amiga Jessi, vestida de azul petróleo.
Cuando llegué a la iglesia me encontré con que íbamos todas iguales… Allí había más azul petróleo que en una playa del golfo Pérsico. Ahí te das cuenta de que te han captado, has entrado en la secta y a partir de ese momento honrarás a Victorio y a Lucchino, no nombrarás a Chanel en vano y amarás a Dior sobre todas las cosas.”
Los 100 mejores cantantes según Rolling Stone
La prestigiosa revista musical Rolling Stone ha realizado una lista con los que, a su parecer, son los 100 mejores cantantes de todos los tiempos. Ya sabemos que cuando se realizan este tipo de listados, no suele llover a gusto de todos pero, al repasarla, no pude evitar enfadarme por la situación que ocupan algunos nombres y, sobre todo, por algunas ausencias que claman al cielo.
El listado es el siguiente:
01. Aretha Franklin
02. Ray Charles
03. Elvis Presley
04. Sam Cooke
05. John Lennon
06. Marvin Gaye
07. Bob Dylan
08. Otis Redding
09. Stevie Wonder
10. James Brown
11. Paul McCartney
12. Little Richard
13. Roy Orbison
14. Al Green
15. Robert Plant
16. Mick Jagger
17. Tina Turner
18. Freddie Mercury
19. Bob Marley
20. Smokey Robinson
21. Johnny Cash
22. Etta James
23. David Bowie
24. Van Morrison
25. Michael Jackson
26. Jackie Wilson
27. Hank Williams
28. Janis Joplin
29. Nina Simone
30. Prince
31. Howlin’ Wolf
32. Bono
33. Steve Winwood
34. Whitney Houston
35. Dusty Springfield
36. Bruce Springsteen
37. Neil Young
38. Elton John
39. Jeff Buckley
40. Curtis Mayfield
41. Chuck Berry
42. Joni Mitchell
43. George Jones
44. Bobby “Blue” Bland
45. Kurt Cobain
46. Patsy Cline
47. Jim Morrison
48. Buddy Holly
49. Donny Hathaway
50. Bonnie Raitt
51. Gladys Knight
52. Brian Wilson
53. Muddy Waters
54. Luther Vandross
55. Paul Rodgers
56. Mavis Staples
57. Eric Burdon
58. Christina Aguilera
59. Rod Stewart
60. Björk
61. Roger Daltrey
62. Lou Reed
63. Dion
64. Axl Rose
65. David Ruffin
66. Thom Yorke
67. Jerry Lee Lewis
68. Wilson Pickett
69. Ronnie Spector
70. Gregg Allman
71. Toots HIbbert
72. John Fogerty
73. Dolly Parton
74. James Taylor
75. Iggy Pop
76. Steve Perry
77. Merle Haggard
78. Sly Stone
79. Mariah Carey
80. Frankie Valli
81. John Lee Hooker
82. Tom Waits
83. Patti Smith
84. Darlene Love
85. Sam Moore
86. Art Garfunkel
87. Don Henley
88. Willie Nelson
89. Solomon Burke
90. The Everly Brothers
91. Levon Helm
92. Morrissey
93. Annie Lennox
94. Karen Carpenter
95. Patti LaBelle
96. B.B. King
97. Joe Cocker
98. Stevie Knicks
99. Steven Tyler
100. Mary J. Blige
Y ahora, las ausencias. ¿Donde está “la voz”, Frank Sinatra?, ¿y Ella Fitzgerald?, ¿Billie Holliday?, ¿Barbra Streisand?, ¿Edith Piaf?, por decir unos ejemplos. Y, si son los mejores cantantes, ¿no deberían incluir también a cantantes de ópera como “la” Callas?. Me ha encantado que a Sam Cooke, Marvin Gate y Ottis Reading, tres de mis voces masculinas favoritas, los hayan puesto entre los diez primeros, pero “la indignación” por las ausencias supera con creces este detalle.
Si tenéis ganas de leer más sobre esta lista, visitar este link http://www.rollingstone.com/news/coverstory/24161972/page/103

